lunes, 8 de octubre de 2012

Medio clasico

Ayyyy que sueño! he dormido 4h y media pero al final he conseguido entregar a tiempo los resultados en los que estuve trabajando todo el verano. Y no solo he acabado el análisis sino que, estaba tan eufórica a las 12 de la noche por haber acabado de analizar que me lié la manta a la cabeza y estuve haciendo los gráficos y la estadística, hice la figura y se la envié a los jefes a las 2 de la mañana. Y no es por nada pero, que 4h mas bien dormidas oye!

Cuando me levante por la mañana a las 7:30 no creía que lo pudiera conseguir, pero por la tarde, sin esperarlo, apareció mi extremeña favorita por casa. como no podía ser de otra manera, estuvimos viendo "el clásico". Mas bien yo vi medio clásico mientras cenábamos y ella vio el clásico entero aunque en la segunda parte me estuvo ayudando. Mientras yo estaba en el ordenador analizando las imágenes, ella tomaba nota de los valores que le iba dando. La verdad es que fue de gran ayuda, aunque se me distrajera de vez en cuando con el partido ... pero al parecer la segunda parte estuvo bastante emocionante.

En fin, que así da gusto. Tuve visita, vi medio "clásico", tuvimos picoteo de fútbol a la española (aceitunas, chorizo, patatas fritas, salchichillas, ...) y además ayuda para poder acabar todo a tiempo. Que mas se puede pedir! ... Un poquito de energía para aguantar el día jeje.

domingo, 7 de octubre de 2012

Nunca jamás una fabada

No os puedo contar mucho del día de ayer. Tengo como fecha límite para acabar un análisis este fin de semana y estuve sentada enfrente del ordenador de 8 de la mañana a 11:30 de la noche.Y no levante el trasero de la silla nada que más que para ir al baño o para comer y cenar. Vamos que solo me faltó que me sondaran y me dieran de comer.
Esto me recuerda a una de mis películas favoritas, "Tiempos Modernos" de Charles Chaplin. En esta película se representa la alienación del trabajador como persona, pasando a ser parte mecánica de la maquinaria de la fábrica. Pues bien, en esta película el jefe de la fábrica compra una máquina que da de comer a sus trabajadores evitando que pierdan tiempo en ir a comer. Esta es la misma sensación que tengo yo este fin de semana.

                           

Evidentemente si no quiero "perder el tiempo", no me voy a poner a cocinar. Así que me alimento a base de vasos de café, cereales o comida precocinada. Lo sé, no está bien, pero es solo temporal. En fin, que ayer comí una fabada "La Asturiana" que encontré un día en el Carrefour. Ayyyy que tarde más mala pasé. La fabada de "El Litoral" no me ha sentado nunca tan mal. Mira que cuando me la estaba comiendo me sabía más acidilla de lo normal. Mira, yo no sé si serían las alubias, la morcilla, el chorizo ... pero anoche me habría arrancado el estómago.
 
En fin, hoy he decido emplear unos pocos minutos más y prepararme la comida. Tengo antojo de sopas de ajo. A ver si la comida castellana me sienta mejor que la asturiana.
 
Y si no habéis visto esta película, os la recomiendo encarecidamente.

sábado, 6 de octubre de 2012

Niña consentida

No está bien decir a alguien a todo que sí. Mira que soy hija única y mis padres no me han dicho siempre a todo que sí para que no fuera una niña consentida (lo que no quita para que sí fuera, y siga siendo, una niña mimada).
Pues todo el esfuerzo de mis padres lo está tirando por tierra mi jefe. Él sí me está haciendo sentirme como una niña consentida. Pero os lo voy a explicar porque así queda muy mal.
Desde que el artículo ya está aceptado y publicado, mi jefe me ha dado nuevos (en plural) proyectos para desarrollar en el laboratorio, uno de los cuales es un nuevo tema en el que nadie de todo el equipo ha trabajado hasta ahora. Para que entendáis la diferencia entre proyecto y tema, un tema es la base en la que después se desarrollan los proyectos. En cada tema hay un "un responsable de equipo" y luego hay distintas personas con distintos proyectos trabajando en distintos aspectos de ese tema. Todo esto supone que ya no me dedico exclusivamente a hacer experimentos sino que además tengo que organizarlo en el sentido de buscar los materiales necesarios para optimizar las nuevas técnicas en el laboratorio, pedir presupuestos. Así que, como ya tengo más trabajo, me ha dado dos estudiantes de máster 2 para que me ayuden. Los primeros meses hasta que consiguen ser más independientes tienes que emplear tiempo en enseñarlos no solo las técnicas de laboratorio sino la manera de trabajar y a organizarse. Pero además supone también ocuparse de temas burocráticos como las convenciones, los informes que tienen que entregar en sus escuelas de doctorado, etc.
Todo esto para explicaros que tengo la sensación de que mi jefe poco a poco me va dando más responsabilidades de las que tiene un postdoc. Como si estuviera en un momento de transición hacia el siguiente peldaño de la escalera que se supone que es mi carrera profesional. Por un lado me motiva, me provoca, me excita, ... vamos que me gusta; pero por otro lado me da miedo no estar a la altura. Aunque esto solo lo sabré mientras lo intento, claro está.
Y ahora viene la parte de niña consentida. Evidentemente, quien tiene que tener la última palabra es el jefe porque él es el que sabe el dinero que consigue el laboratorio para gastar. Así que esta semana, por poneros un ejemplo, le escribí un email para consultarle si le parecía bien cómo había organizado un experimento que dura 2 meses y medio y cuesta alrededor de 20.000 euros. Su respuesta fue "sí, tienes razón".
Pues ese tipo de respuestas son las que estoy recibiendo de su parte en los últimos meses. Supongo que a mí me llama la atención porque, aunque reconozco que no tengo problema en lanzarme, soy bastante insegura de mí misma y no me espero que  mi jefe me dé la razón el 90% de las veces. Pero tengo que reconocer que está consiguiendo que poco a poco vaya cogiendo confianza en mí misma y me motiva con respecto a la carga de trabajo que me ha dado. Solo espero no malacostumbrarme cual niña consentida a la que le dicen a todo que sí :-)

jueves, 4 de octubre de 2012

Como en Castilla

Esta mañana cuando subía a trabajar a eso de las 7:15 de la mañana caían chuzos de punta. Yo creo que después de 5 años y medio ya me estoy acostumbrando a este clima y no me he quejado en ningún momento de la lluvia (y eso es muy raro en mí).
Pero cuando he ido a comer, ya había parado la lluvia. No sé si os dicho alguna vez que el instituto donde trabajo está dividido en dos edificios, uno que es el hospital y otro que son los pabellones de investigación. Y donde comemos es en el hospital. Así que todos los días (salvo que no haya tiempo y no comamos o comamos sandwich) salimos a la calle para ir a comer al edificio de enfrente.
Aunque lo mejor de todo ha sido cuando he salido de trabajar y había un sol estupendo y el cielo bien azul y claro. Cuando estoy trabajando en casa, pongo el ordenador en la mesa al lado de la ventana. Y hoy era una verdadera gozada mirar por la ventana y poder ver incluso las estelas de los aviones.
Os parecerá una bobada pero esa imagen me recuerda mucho a mi pueblo. Es una zona bastante seca, no llueve mucho a lo largo del año y prácticamente solo se cubre en la época de nieblas. Pero a parte del cielo en sí me acuerdo porque cuando mi primo, que ahora tiene 11 años, era más pequeño y veía un avión en el cielo decía que ahí estaba yo. ¡Qué rico! Si es que el pobre tenía tan solo 5 años cuando yo me vine a vivir a Francia.
En fin, entre unas cosas y otras me han entrado unas ganas increíbles de cogerme un avión y plantarme allí. Menos mal que en realidad voy a finales de mes por temas de trabajo y me desquitaré un poco hasta que vaya en Navidades.
Mientras a ver si hay más días con solito porque ver ese cielo me produce una extraña sensación reconfortante.

miércoles, 3 de octubre de 2012

Matando moscas a cañonazos

Hoy he estado en el médico de cabecera.
 
En Francia el sistema sanitario difiere un poco con respecto del español. Aquí no hay centros de salud como tal, ni las consultas de los especialistas están en los hospitales. Aquí cada médico tiene su consulta donde mejor le parece (una casa, un local, ...). Se parece más bien a como cuando vas al médico privado en España. Cada uno puede elegir el médico de cabecera que le apetezca y si le gusta, puede hacer un papel como que le elige como médico de cabecera. En el momento en el que haces ese papel, cada vez que vas al médico, la seguridad social te reembolsa una parte de los honorarios del médico (entre el 25 - 40%). Por ejemplo, la consulta de mi médico de cabecera cuesta 28E y la seguridad social me pagará unos 12E. Por eso, la inmensa mayoría de los ciudadanos tiene una mutua a parte que le cubra el resto de lo que no cubre la seguridad social. Si quieres ir al especialista, tiene que ser el médico de cabecera el que te derive menos en los casos de dentista y ginecólogo. Por cierto, el médico de cabecera también puede hacerte la citología.
A mí me encanta mi médico de cabecera, fui el primer año y no he vuelto a cambiar. Es muy amable y sobretodo me gusta su filosofía de descarto lo más grave y luego voy bajando. Otros médicos empezarían por lo más común y si no aciertan van subiendo en gravedad y pasando el tiempo. Así que hoy he ido por un dolorcillo en la pierna. Según él, cree que puede ser ciática pero, para descartar nada más importante, me ha mandado hacer un escáner dorsal para descartar una hernia discal.
La verdad es que por una parte asusta cuando te manda directamente a hacerte este tipo de exámenes, pero como ya lo voy conociendo sé que le gusta matar moscas a cañonazos.
Ahora solo tengo que conseguir encontrar el sitio en el que hacerme el escáner porque, por supuesto, aquí puedes elegir en qué gabinete médico te lo quieres hacer. Y como yo soy cómoda empiezo llamando por aquellos que están cerca de casa y/o del trabajo para no perder mucho tiempo.
En fin, ya os contaré si hay algo que contar ... que me da a mí que no se va a ver nada. (Mucho mejor para mí, claro está). jejjeje.
 

En tren, en avión ... o en barco

Hacía prácticamente 3 años que no hablaba con ella (los mismos que hace que no la veo). Pero ayer, después de esos 3 años, no podía parar de reírme mientras le escuchaba hablarme al otro lado del teléfono. Y así prácticamente una hora.
Nos conocimos cuando yo ya llevaba un año de postdoc en Francia y ella vino de estancia de tesis por 6 meses al laboratorio. Por entonces, yo había pasado un año un poco regular, sin más españoles, acostumbrándome al carácter de la gente de distintos países, al ritmo de trabajo de un laboratorio con una competitividad que no conocía, y forzándome a "aprender" francés rápidamente porque no había de quién depender. Y en lugar de acogerla, estaba a la defensiva. Pero poco a poco me fue ganando, como no podía ser de otra manera. Hizo un gran esfuerzo porque me relajara y abriera un poco, algo que, considero, benefició a los españoles que fueron llegando detrás de ella.
Como cualquiera que pase por este laboratorio pasó momentos duros ya que, aunque estaba de estancia, el jefe la exigía tanto como a todos los que estábamos contratados aquí. Pero ayer, mientras hablaba con ella, me dijo que tenía que reconocer que nunca había aprendido tantas técnicas en tan poco tiempo. Así que yo enseguida la animé para que se viniera aquí de postdoc. No me dijo que no. Pero, como sabe la manera de funcionar del jefe, duda de si sería capaz de aguantar. Yo no tengo ninguna duda, por eso la animo ... pero es una decisión que tiene que tomar ella.
Y si no termina de convencerse ... a ver si al menos viene de visita y pasamos unos días juntas. Ahora está haciendo un postdoc en Niza, así que espero que lo tenga en consideración. Que venga en tren, en avión o en barco (seguro que ella sería capaz), pero que venga. Porque es una de esas personas que estando con ella es imposible no sonreír y, en mi caso, echar más de una carcajada. ¡Ojalá no lo deje pasar!

lunes, 1 de octubre de 2012

La culpa es de la salsa de cacahuete

Y no es ninguna broma.
 
Voy a empezar a pensar que estaba mucho mejor cuando mi vida era completamente asocial. Y es que con los esfuerzos por sociabilizarme para no llegar a ser más bicho raro o una rata de laboratorio, me están pasando factura.
Ayer estuve cenando con una de las parejas de amigos italianos en el restaurante chino donde hacen fondue china. Parecíamos salidos de un mal chiste "¿Qué hacen itañolos en un restaurante lleno de chinos?" Y es que éramos los únicos occidentales que había en toda la segunda planta del restaurante.
Para ellos era la primera vez y salieron encantados.
En ese plato te ponen como acompañamiento tres salsas distintas, una de cacahuete, una que pica un poco y otra que pica como un infierno. La chica italiana y yo no queríamos comida picante así que nos zampamos entre las dos todo el cuenco de salsa de cacahuete que nos habían puesto y además pedimos más. Eso no era comer, era gula. ¡Qué dolor de barriga! Creía que me iba a estallar. Creo que sin mucho esfuerzo hubiera echado hasta la primera papilla. Pero al final conseguí controlarme.
Esta mañana un café con leche y andando que es gerundio. Y me lo he tomado porque no dormirme por las esquinas en el trabajo. Porque, claro, ¿qué tal se duerme cuando te metes en la cama con el estómago a reventar? Pues mal es poco, ¿no? Así que hoy he andado pidiendo café cual sin techo pidiendo una moneda.
Eso sí, si yo estaba empachada, mi amigo italiano estaba que echaba fuego por la boca. Y es que a él le encanta el picante. Yo ya sé cómo pican las salsas, por eso no las pido. Pero él se quiso hacer el valiente y decía que no picaban. Incluso hoy, cuando me ha reconocido que estaba pasando un mal día, me decía que en realidad no sentía que picara tanto la comida. Yo no he podido evitar reírme, jeje.
A ver si esta semana anda un poco más tranquilita no vaya a ser que me tenga que coger la baja por sociabilizarme y no lo he hecho por estrés. Aiiiinssss, ¡el mundo al revés!