sábado, 8 de diciembre de 2012

Objetivo 1 de 3

Entre el jueves pasado y le lunes próximo tendríamos que enviar tres artículos a publicar. Dos de ellos ayer y uno el lunes. Sin embargo uno de ellos (el más importante en cuanto a índice de impacto) me ha ocupado la mayor parte de la semana y ayer por la tarde, por fin, lo terminamos y lo enviamos a la revista.
Así que ayer entre el estrés acumulado durante toda la semana por acabar el artículo y que además me sentó mal la comida, y lo acabé de cualquier manera, ya no escribí en el blog. Lo sé tengo un punto negro :-) Pero seguro que me perdonáis. 
Este es el segundo artículo importante en el que hago las figuras y el primero en el que soy la primera autora. Y si la primera vez ya me gustó, esta vez he disfrutado aún más. Me siento muy satisfecha con el trabajo hecho y más aún cuándo los compañeros más exigentes te dicen que son de las mejores figuras que han visto nunca. ¡Cómo para no estar orgullosa! ¿no? Pero no solo los compañeros. El propio jefe me hizo sentarme en el despacho para corregirme las figuras y cuando las vio, primero se le escapó un ¡guau! y luego me dijo "a ti te gusta hacer esto, ¿no?" Jeje, no pude evitar sonreír porque la primera vez que las hice no se creía que las hubiera hecho yo y me dijo que era evidente que había tenido ayuda (cuando no había sido así). Así que esta vez se ha dado cuenta de que no es así. también me confesó que para él era una de las cosas que menos le gustaba hacer, y de hecho lo comparó con prúrito.
La verdad es que el dibujo ha sido uno de mis fuertes, claro que me viene de familia porque mi madre y mi tío dibujan muy bien. Lo que no me imaginaba es que también fuera capaz de hacer buenos dibujos con programas informáticos, pero debe de ser que visualizo con cierta facilidad la representación.
 
La pena es que de los dos artículos que teníamos que haber enviado ayer, solo pudo ser para uno de ellos. Así que tengo trabajo acumulado y hoy ha sido un día de perros ... pero eso ya os lo contaré mañana.

jueves, 6 de diciembre de 2012

Elegir un idioma

Esto de la oposición me va da a mí que va a dar juego. Tanto o más que la publicación del artículo.
 
Ayer me preguntó mi jefe si ya había empezado a rellenar los papeles de la inscripción para la oposición (el dossier que os dije que había que preparar y que será evaluado). Esta pregunta me produjo dos efectos, el primero fue alegría y la otra agobio. Os lo explico. En los 6 años que llevo aquí, se han sacado la plaza dos compañeros y se han presentado cuatro. De todos solo he visto que ayudara a uno de ellos. Y con ayudar me refiero a que le corrigió el proyecto, le escuchó la presentación y se la corrigió. A los demás, no. Por eso, me imagino, que de forma inconsciente me alegré. De hecho me dijo que le tenía que enviar el proyecto para que me lo corrigiera antes de enviarlo.
Por la tarde-noche, antes de bajarme a casa, pasó mi jefa por mi despacho y estuvimos hablando de la oposición. Esto, junto con la pregunta por la mañana, generó un efecto sinergístico en mí de agobio. Y empezó el tema del idioma. La pregunta que todos me empiezan a hacer: ¿en qué idioma voy a hacer la oposición? Evidentemente en español no. Hay quienes me aconsejan que en inglés y quienes me aconsejan que en francés. Yo digo que se me dan igual de bien y de mal el uno que el otro, en ambos me puedo hacer entender, y en ambos cometo errores ... por no hablar del acento. Así que hablando con unos y con otros he llegado a la siguiente conclusión: el proyecto escrito y las diapositivas de la presentación estarán en inglés, ya que puede haber algún no francófono en los evaluadores. Sin embargo, la presentación oral la haré en francés. Los compañeros me han dicho que posiblemente así puedan valorar de forma positiva mi esfuerzo por hablar en francés.
Mi jefa me estuvo animando y diciéndome un poco cómo tenía que organizarme. Me ha dicho que tengo que ir bajando poco a poco el ritmo de los experimentos porque a partir de ya tengo que ponerme a estudiar artículos (que están en inglés) para prepararme las preguntas que será donde al final me la juegue.
Así que por un lado leo inglés en los artículos y por otro leo libros (novelas) en francés para ir aumentando mi vocabulario. Por lo tanto, si veis que digo expresiones francesas cuando hable con vosotros, o tengo acento ... me vais a perdonar, pero ... tiene que ser así.

Nunca des nada por perdido

Seguro que la entrada de hoy no tiene nada que ver con cualquier cosa de las que estéis pensando.
 
Como hace unos meses os contaba, en octubre de 2010 nos fuimos un grupo de 6 amigos a visitar China durante 10 días. No me cansaré de decir que posiblemente sea el mejor viaje que haré nunca, no sólo por el país en sí, sino también por la compañía. De hecho yo pensé que 10 días eran muchos y que terminaríamos tirándonos los trastos a la cabeza, pero creo que conseguimos mantener bastante el tipo.
A lo que iba, a parte de visitar las dos ciudades más turísticas de China, como son Pekín y Shangai, también estuvimos en la China profunda, allí donde no se acerca casi nadie salvo que vayas con un chino de origen que te lleve. Y ese fue nuestro caso. Nuestro amigo nos llevó a Zigong, su ciudad. Allí estuvimos unos 3 días en casa de sus padres. Fue toda una experiencia porque no solo tuvimos la suerte de poder una zona que poca gente puede ver, sino porque la mayoría de los habitantes de allí habían visto a un occidental en su vida, así que íbamos por el supermercado alucinando con los productos mientras los paisanos alucinaban con nosotros. De hecho en más de una ocasión nos pedían que nos hiciéramos fotos con ellos. Muy chocante.
También pudimos comprobar cómo era la convivencia en casa de una familia china. Los padres de nuestro amigo fueron excepcionalmente amables, nos acogieron como si fuéramos de la familia, nos llevaron a visitar ciudades y nos invitaron a comer comida típica de allí. A parte de enseñarnos a jugar al verdadero Maj-hong. Como anécdota os diré que los chinos no suelen besarse, ni siquiera entre madre e hijo, y mucho menos entre hombres y mujeres que no se conocen. Sin embargo, el día que nos marchamos, la madre de nuestro amigo nos dio dos besos a cada uno incluidos los chicos. Eso sí, al parecer la picaron con las barbas, ejje.
Se portaron tan bien con nosotros que en Navidades de ese mismo año decidimos enviarles un paquete con coñac, cremas y perfumes parisinos. No le quisimos decir nada a nuestro amigo para que no evitara que lo hiciéramos. Así que decidimos poner en la dirección el nombre de nuestro amigo. 6 meses después le preguntamos si por casualidad su madre no le había dicho nada de un paquete, evidentemente se lo tuvimos que contar. Nos dijo que como él ya no vive allí que el paquete nunca les llegaría, Y efectivamente, el paquete nunca les llegó. Hasta el punto que dos años después la chica que puso su dirección como remitente recibió ayer el paquete completamente destrozado. Y aunque faltaban las cremas, el coñac seguía allí. Creo que le llevará un día al laboratorio y nos lo beberemos a su salud.
En fin, una muestra más de que nunca se puede dar nada por perdido. Jeje.

martes, 4 de diciembre de 2012

Pistoletazo de salida

Lo sé, había dicho que me iba a proponer irme a la cama a las 10. Pero no os penséis que he estado trabajando hasta ahora. Lo he dejado a las 9 para cenar y me iba a ir a la cama cuando me he dado cuenta de que no había escrito el blog. Aiiiinss!!
 
Llevo dos días inmersa en las figuras de los artículos que tenemos que entre esta semana y la próxima. Así que ayer decidí organizar el mínimo de experimentos para poder dedicarme la mayor parte del tiempo a trabajar con el ordenador.
Ayer, según estaba en el despacho, me llega un e-mail de la institución que me paga. En él informan de que a partir del 10 de diciembre (el lunes próximo) y hasta el 10 de enero estará abierta la convocatoria para las oposiciones de investigador en Francia. Igual que si me hubieran encendido una mecha. Os explico un poco cómo van este tipo de oposiciones en Francia. Durante este mes se prepara un dosier con todos los documentos que ellos solicitan y se depositan vía web. Cuando te presentas a estas oposiciones puedes elegir en qué comisión quieres presentarte. Es decir, hay comisiones especializadas en cáncer, otras en inmunología, envejecimiento, distintas especialidades médicas, etc.. Una vez que se cierra la presentación de los documentos, cada comisión se reune y deciden, en base a los papeles, quienes se clasifican para la audición. Si estas clasificado (donde ya tienes una puntuación y, por lo tanto, un orden) tienes que hacer una presentación oral con el trabajo realizado y el proyecto a desarrollar. Y con la puntuación que obtengas en esa presentación te vuelven a recalificar. Y el resto como en todos los sitios, si hay siete puestos pues los siete primeros obtendrán la plaza.
Una misma persona se puede presentar a más de una comisión. En cuánto vi las comisiones fui a hablar con mi jefa directa para pedirle su opinión. Al final coincidió conmigo en que las dos comisiones más adecuadas para mí eran las dos comisiones que yo había elegido.
Ya hace unos días me terminaron agobiando con el tema. Yo les decía que bastante me agobiaba el hecho de tener que presentarme a una oposición en francés como para que encima tuviera la presión de tener que sacar la plaza a la primera. Es verdad que después de saber que mi próximo contrato será por 1 año renovable 6 meses, la presión aún es mayor. Pero cuando hoy ha llegado una compañera y me ha dicho que me pusiera ya a rellenar los papeles, se me ha levantado la ceja. "Pero si no está abierta la aplicación", le he dicho. ¡Y me queda más de un mes! ¡Paciencia!
En fin, el pistoletazo de salida para un año estresante (uno más y cada vez en mayor intensidad) acaba de darse. Yo solo pido paciencia y calma. :-)

lunes, 3 de diciembre de 2012

Nuevo propósito

Aún queda casi un mes para el nuevo año, pero yo ya fui cogiendo ventaja con los propósitos ayer. Me propuse que a partir de hoy me iba a la cama a las 10 de la noche. Igual os parece una tontería, pero desde luego que no tengo ganas de acabar teniendo que cogerme un día de descanso porque no pueda más.
Por otro lado os daréis cuenta de que os hago caso a vuestros consejos. No solo eso, yo creo que el hecho de haberme pasado todo el fin de semana encerrada en casa trabajando a este ritmo, y no directamente para mí, ha influido. Y que esté cansada a tres semanas de las vacaciones de Navidad también.
¿Sabéis? Habrá gente que opine que hacerse propósitos es una soberana bobada. Seguramente que en muchas ocasiones sean los mismos propósitos una y otra vez, pero el hecho de proponerse algo es al mismo tiempo una manera de darnos cuenta nosotros mismos de que hay cosas que no nos gustan de nosotros mismos y que queremos cambiar para mejorar (según nuestros propios criterios). Es como un "¡Basta ya! Esto no puede seguir así". Porque si no, ¿por qué nos propondríamos nada?.
Además me parece fundamental no desanimar a nadie en sus propósitos porque la mayoría de las ocasiones es difícil conseguirlo, por eso se proponen siempre con frecuencia, y en lugar de hacer el típico comentario de "Total, te va a durar tres días" es mejor animar. Vamos para desanimar es mejor callarse.
Así que mi propósito a partir de hoy es ser un poquito menos workaholic (adicción al trabajo) y parar de trabajar a la hora de la cena y marcharme a la cama como las gallinas. A ver si de esta manera consigo no agotarme tanto. De hecho estoy pensando que ya con la cena me voy a tomar una infusión relajante a ver si me hace efecto pronto. Ya os contaré si lo consigo.
Y ya sabéis, si tenéis un nuevo reto o propósito no lo dejéis para el 1 de enero  y, sobretodo, no penséis que es una tontería porque no hay mayor derrota que la no-lucha.

domingo, 2 de diciembre de 2012

Nos somos todos iguales

El viernes vino mi jefe a buscarme mientras estaba haciendo experimentos. Cuando hace eso me pone muy nerviosa porque quiere decir que está estresado y necesita algo YA y que no puede esperar.
Y no me equivoqué. Necesitaba incluir en un proyecto que estaba escribiendo los protocolos del animalario. Y me dijo que diera prioridad absoluta a ello. El problema que yo veía es que, por costumbre, tiendo a organizarme a primera hora el grueso de los experimentos, para ir disminuyendo hacia la hora de comer y así 1h después de llegar a casa me pongo con el trabajo de ordenador (escribir los protocolos, hacer el análisis y gráficas de los experimentos y las figuras para los artículos, entre otras cosas). Por eso, el viernes casi tuve tiempo de ponerme con ello. Así que ayer me pasé todo el día con ello. Me costó porque estos protocolos no están relacionados directamente con mi proyecto y no me resulta tan fácil escribirlos (y menos en francés). Sin embargo, el responsable del proyecto está de vacaciones y, a diferencia de mí, creo que no ni se ha molestado en responder al e-mail del jefe. Y me he tragado yo el embolado.
Mientras escribía los protocolos me surgieron dudas con respecto a los detalles de los experimentos, detalles que probablemente ni el jefe supiera. Así que escribí a otras dos personas relacionadas con este proyecto para preguntarles. Aún no me han contestado.
Yo ya he terminado los protocolos y se los he mandado al jefe para que me los corrija y mañana depositarlos en el comité ético. Y, mientras, los 3 postdocs que trabajan en él no han dado señales de vida.
No os equivoquéis, no pretendo ni mucho menos demostrar que pudiera estar por encima de ellos. Si no el complejo de imbécil y pringada que me ha entrado hoy. Y por esto digo que no todos somos iguales. Ni mejores, ni peores. Simplemente distintos.
Ahora me voy a la cama a leer un rato, que mañana empieza la semana.

sábado, 1 de diciembre de 2012

Perro ladrador poco mordedor

Ayyyy, si es que como me dice mi amiga ... no soy nadie.
¿Os acordáis que hace unas semanas decía que había llegado una chica nueva a la oficina y que había conseguido sacar mi carácter castellano en dos milésimas de segundo?
Pues yo no sé si ella pilló la idea el primer día (puede que tenga una ceja que se me levanta con cierta facilidad o que tenga una mirada de esas que lo dicen todo), pero conmigo ha estado por lo general bastante suave, y si no lo estaba se llevaba una contestación con mantequilla.
Pero ayer bajó conmigo al animalario, que la estoy enseñando a trabajar con animales, y la pegó el bajón. ¡Pobre! me dio mucha pena. Si es que se me ablanda el corazoncillo con demasiada facilidad. En fin, me estuve un rato con ella hablando intentando animarla.
Al igual que le dije a ella, no conozco a ninguna persona de las que han pasado por el laboratorio y que no sea de origen francés, que no haya pasado por una situación similar en algún momento. Por muy válido que seas, un cambio es un cambio. Salvo los que se quedan en el mismo laboratorio de tesis, la mayoría de los postdocs tenemos que cambiar de labo. Después de una rutina de al menos 4 años de tesis, es difícil llegar a un nuevo labo: un nuevo proyecto que hay que arrancar y, por lo tanto, no tienes mucho trabajo; tener que adaptarse a la nueva gente porque estas solo; y adaptarse a una nueva manera de trabajar, que puede estar más o menos cerca de la tuya propia. Vamos que pasas de ser un veterano en tu antiguo laboratorio, de tener un proyecto avanzado en los últimos años y que controla las técnicas utilizadas; a cambiar, ser más mayor pero al mismo tiempo un novato, con un proyecto a desarrollar, y sin conocer las técnicas. Así que si se viene pensando en que por tener un doctorado, ya eres super-mega-importante ... lo llevas claro. Y una actitud prepotente lo único que puede provocar es el rechazo por el resto de compañeros, porque evidentemente ninguno va a decir "Gracias señor por enviarnos a esta persona que nos ilumina en nuestra oscuridad". Y menos aún si, como en este caso, eres una persona que quiere mantener una relación social con los compañeros a parte de mero trabajo.
En fin, no me atreví a decirle que no había empezado con el mejor pie. Pero sí le di a entender que dentro de unos meses se dará cuenta de porqué la gente no dedica tiempo a los demás ... más que nada porque no lo tienen.
Aaaaiiiiiiinnnnnnnssss ¡No tengo remedio!.